Los Borgia, la familia poderosa y libertina – Marcianos
César Borgia murió asesinado en marzo de 1507, tras afrontar una época particularmente turbulenta para la familia Borgia pues diversos enemigos amenazaron la soberanía de esta familia al frente de la Iglesia Católica y los reinos que gobernaban. El otrora cabecilla del brazo armado que protegía al papa, era muy bueno capturando y asesinando a cualquier adversario. Su padre, Rodrigo Borgia, que para ese entonces era más conocido como el papa Alejandro VI, también solía castigar a todo aquel que se opusiera a su voluntad: por ejemplo, el cardenal Orsini que vio sus últimos días en las terribles mazmorras del Castillo de Sant’Angelo, una imponente fortaleza edificada en los márgenes del río Tíber.
Precisamente, en Sant’Angelo Alejandro VI solía reflexionar sobre sus acciones, y fue aquí donde emprendió su iracunda venganza contra Orsini. El cardenal se quedaría en las mazmorras hasta languidecer y morir. Pero aquello no terminó allí, pues el papa confiscó todas sus posesiones, atrapó a varios familiares y despojó a otros más. Posteriormente, ordenó a Cesar el asesinato de un par de sobrinos de su enemigo.
Con estas acciones, los Borgia se reafirmaban como la gran fuerza gobernante en aquellos lugares que posteriormente serían unificados en una sola nación, Italia, así como de las zonas católicas bajo su control, incluida Francia y España. Dicen que Alejandro VI, el Padre Santo, ni siquiera se tomaba la molestia de limpiar la sangre que escurría por sus manos antes de acostarse en la cama, y no precisamente para dormir sino, probablemente, para retozar con alguna mujer.