Sigo ampliando el hilo. Reportaje publicado ayer domingo en Canarias Semanal. En él se exponen algunos detalles que no he puesto en el hilo. Al final, ponen un vídeo en el que salen partes de dos entrevistas hechas por RTVC a compañeras:
' Mediante un vídeo compartido en una de sus redes sociales, Daniel Esteve, propietario de "Desokupa", amenazó de forma contundente a las familias del edificio de San Isidro de Abona habitado por familias en situación de vulnerabilidad, para cuya desocupación ha sido contratada su empresa. Como se recordará, el pasado miércoles 4 de mayo cuatro efectivos de Desokupa llegaban a Tenerife desde la península, acompañados por el periodista de extrema derecha Cake Minuesa, y accedían luego al edificio ocupado por estas familias para instarlas a que abandonaran unas casas en las que, en algunos casos, llevan viviendo desde hace años. Según denunció el Sindicato de Inquilinas de Tenerife, "aunque las vecinas no querían dejar entrar a los miembros de Desokupa, la Guardia Civil les facilitó el acceso”.'
Foto de ayer del edificio que pretenden desalojar los nazis de #desokupa
En la otra imagen, cartel llamando a hacer una acampada antifascista en la zona del edificio, para ayudar a las vecinas en caso de que se vuelvan a presentar esos mierdas.
Para nutrir estas organizaciones parapoliciales y paramilitares, los poderes financieros vuelven a reclutar a sus fuerzas de choque predilectas: los grupúsculos fascistas y neonazis. Hablamos de personas vinculadas con las fuerzas armadas y con los distintos cuerpos policiales, muchas veces expulsados de ellos por reiteradas infracciones de todo tipo. Hablamos de personas curtidas en empresas de seguridad privada a las que se les ha "licenciado" después de haber reventado a algún adolescente a la salida de una discoteca. Hablamos de bandas armadas que usan negocios (de gimnasios a las propias empresas de desokupación) como medio de blanquear sus ingresos. Hablamos de gente cuyos antecedentes no se limitan a agresiones, extorsión, coacciones o narcotráfico, sino que incluso han llegado a cometer delitos de sangre.
¿Cómo combatir a esta gentuza? El siglo pasado, anarquistas y sindicalistas se organizaron contra el matonismo policial creando sus propios cuadros de autodefensa.
Hoy, debemos organizar esa misma autodefensa pero extendiéndola a cada bloque, manzana y barrio. Contra esta escoria, entrenada para emplear la violencia, nuestras mejores armas serán siempre la fuerza del número y el apoyo mutuo, la capacidad de responder a cada agresión se produzca donde se produzca.
La capacidad para movilizar a nuestras vecinas y conseguir echar a estas empresas fascistas de nuestros barrios cada vez que asomen la cabeza es la clave de nuestra supervivencia y lo único que logrará que los grupos de desokupación dejen de proliferar.
Contra su fascismo la mejor solución es crear comunidad. Comunidades fuertes, solidarias con los suyos, inclementes con los fascistas.
Los éxitos iniciales, parando desahucios, forzando acuerdos y recuperando espacios embargados por bancos y entidades, tenían que tener una respuesta. Es ahí cuando los grandes tenedores, los fondos buitres, los especuladores, el lobby inmobiliario, crea su propio "Sindicato Libre", su organización de matones y "pistoleros", su brazo armado con el que poder hostigar callejeramente a un movimiento por la vivienda que, por su propia naturaleza, alberga a sectores tan vulnerables como niños, familias monomarentales, supervivientes de violencia machista, personas enfermas crónicas y migrantes en situación de persecución policial.
Con todas las distancias históricas, éste es el caldo corrompido del que beben las actuales empresas de desokupación. El polo de la conflictividad social, después de la crisis financiera de 2008, se ha ampliado y desplazado. La cuestión laboral sigue siendo prioritaria, pero la situación habitacional ha reunido una condiciones específicas que la han puesto en el foco. El enorme incremento de los desahucios, la desproporcionada subida del precio del alquiler, la inicial sensibilización social y atención mediática, la ausencia en un primer tiempo organizaciones institucionalizadas que desactivaran el conflicto, convirtió el frente de la vivienda en un terreno de lucha perfecto para la iniciativa popular y apto para debatir sobre la gestión de los bienes de primera necesidad.
En esos años 20 las primeras organizaciones fascistas aparecen en Italia y Alemania. La táctica de sus fuerzas de choque es muy similar. Confrontar a las organizaciones obreras mediante la violencia, reventar sindicatos, eliminar físicamente a sus adversarios e imponer un régimen de terror. Al nacionalismo se le une un nuevo elemento de criminalización: el racismo y la xenofobia.
En 1917 el movimiento obrero es especialmente fuerte en el Estado español. Impulsado por la CNT y sus tácticas anarcosindicalistas, es capaz de conquistar la jornada laboral de 8 horas sólo un año después (Huelga de la Canadiense). Los capitalistas se sienten amenazados y recurren a la violencia parapolicial para frenar las reivindicaciones obreras. Surge el llamado Sindicato Libre o Amarillo. Una organización financiada por Iglesia y empresarios y con la que colaboran las fuerzas policiales del Estado. Aglutina a pistoleros profesionales, mercenarios, matones y reaccionarios. Su táctica es el terrorismo, el uso de la violencia contra la clase trabajadora, romper huelgas, liquidar a representantes obreros.
Independientemente de argumentos morales y relativamente infantiles como "quién empezó", si Putin con la invasión en febrero o la OTAN armando nazis y dando golpes de estado desde 2013-14, urge el fin de la guerra y la detente, urgen mesas de diálogo donde no sólo estén los gobiernos Ruso y Ucraniano, sino también la OTAN y tal vez China. Urge el desarme.