La discalculia es a los números lo que la dislexia a las palabras.
Creo que solo le he conseguido poner nombre de adulta, pero me di cuenta desde muy pequeñita. En concreto, las primeras clases de matemáticas.
Durante toda las etapas educativas he tenido que pagar clases particulares extras para llegar al aprobado en esas materias. Cuando en las demás sacaba 10 sin mucho esfuerzo.
Y había un personaje que está en mis pesadillas a día de hoy: ¡El Conde Drácula!