...(2)-...
¿Quieres verme rota?
con la cabeza y los ojos bajos,
hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi desconsolado llanto.
¿Mi arrogancia te ofende?
No te lo tomes tan a pecho,
Río como si tuviera minas de oro
excavándose en el patio de mi casa.
Puedes dispararme con tus palabras,
puedes cortarme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, me levanto.