"¡No lo veas a los ojos!"
"Le gritaba así, suplicante, una madre a su hija pequeña, [...] que manifestaba su temor ante [...] un hombre [...] disfrazado de Chucky [...]. Me sorprendió la actitud de la madre: si la niña manifiesta temor por alguien disfrazado, ¿qué es lo más sensato?, ¿decirle que no hay nada que temer porque se trata de un personaje irreal que no puede hacerle daño, o, mejor, que "no lo vea a los ojos" (sabrá qué cosas podría transmitirle su diabólica mirada), tomarla del brazo y acelerar para alejarse lo más rápido posible? Comprendí entonces que el efecto Halloween es más serio de lo que pensaba."
http://www.jornadaveracruz.com.mx/Post.aspx?id=171028_093735_014