Esta mañana comentábamos el primogénito y yo la actitud de los espectadores de un partido de baloncesto en Estrasburgo, que ante el comunicado por megafonía del atentado y de que no podían salir del estadio se pusieron a cantar la Marsellesa.
Decíamos que eso en España es imposible, porque a ver quién se pone a tararear el "chunta-chunta" sin ponerse en ridículo.
En serio, señores de la política: necesitamos un himno de verdad, y lo necesitamos para ayer.