El padre de mi mujer fue un elfo de esos del anuncio de El Corte Inglés: Toda la vida sin poder disfrutar de los reyes ni de las fiestas de Navidad con sus hijos, y al final se tuvo que jubilar forzosamente cuando las rodillas ya no le daban para más, casi por completo discapacitado de por vida.
Por eso el anuncio de El Corte Inglés me parece una afrenta (otra más) a sus trabajadores. Conmigo que no cuenten.