Estaba el aire saturado de fecundación cumplida, llena de la madurez de las cosechas. Las gavillas de doradas espigas de trigo candeal se amontonaban en los haces cerca de la parva esperando e! turno de su trillo. Los maizales tempraneros acusaban la sazón de sus panojas doblando las cañas con su marchitez maternal.