Reglas y etiqueta de los cines en 1912 | Marcianos
¿Te preocupa que en el estreno de tu película favorita asista una madre con sus pequeños retoños? La posibilidad de que el crio suelte el llanto precisamente en el clímax de la película siempre está latente, y estas preocupaciones no son algo nuevo. Teniendo en cuenta lo que algunos gastan en boletos, comida y golosinas es razonable que las personas se molesten cuando alguien les arruina la noche. Y es que los diálogos, la música y las secuencias de sonido son tan importantes para el espectáculo como la imagen misma.
Pero incluso antes de que el cine incluyera sonido, cuando las películas mudas tenían un acompañamiento sonoro en vivo y se desplegaban los diálogos en tarjetas de títulos, ya existía esta preocupación por las distracciones. Entre aquella audiencia del pasado, una conversación imprudente o el sonido de un teléfono celular (obviamente) no figuraban entre los principales inconvenientes.