Imaginar a un talibán de Kaboul, observando la evolución de Skateistan, sin intervenir para impedir las actividades de una asociación que utiliza de herramienta a la cultura y una actividad alejada de todo lo que se conoce. El misterio de ese 'dejar hacer' se vuelve más interesante si se tiene en cuenta que las mujeres en Afghanistan, tienen rigurosamente prohibido participar en las actividades deportivas tradicionales.