La N-VA y la extrema derecha de Flandes, indisociables, lanzaron una campaña de difamación contra una mandataria ecologista que no quieren ver ocupar un asiento en la Corte Constitucional. La N-VA es el agente destructor de la Bélgica y la extrema derecha que se hizo desplumar pero obtuvo un 18% de votos, la sigue igual que su sombra.