Hoy, en contra de mis principios, me he alegrado secreta y calladamente de un acto injustificable cometido contra la propiedad de cierta persona. No soy yo partidario de esos atajos morales, pero cuando alguien juega a ser un hijo de puta debe tener claro que a ese juego puede jugar cualquiera, que donde las dan las toman y que quien siembra vientos recoge tempestades.