Respecto del cuento de Bradbury, yo no lo había leído, y me gustó. Tiene un estilo que es muy característico del autor, centrándose en la condición humana enfrentada a los desafíos que impone el desarrollo tecnológico.
Se inscribe en un tipo de narración que es casi un subgénero dentro de la ciencia ficción, que podríamos llamar "Testigos del futuro": como se sienten las personas "normales", que viven su vida dentro de un cierto sistema de creencias, cuando el ritmo del cambio tecnológico las obliga a reanalizar las bases sobre las que edificaron su vida.
En el caso del relato en cuestión, "Las maquinarias de la alegría" nos habla de la visión que pueden tener las personas religiosas sobre el avance de la humanidad en la exploración espacial.
Antes que nada, los invito a salir del prejuicio de considerar a la religión como una maquinaria de poder: es cierto que lo es, pero también es cierto que los protagonistas del sentimiento religioso son personas honestas que viven su vida dentro de un sistema de creencias. Que nosotros pensemos que ese sistema es equivocado, no implica que tengamos que pensar en ellos como soldados al servicio de la mentira. No lo son, son solo personas que estructuran su psique en torno a un eje que nosotros no compartimos.