Supongamos que Jaimito Choricetti tiene una tienda online, con carrito de compras, en el cual es necesario iniciar sesión con un nombre de usuario y una contraseña. A su vez, es necesario completar un perfil de consumidor final para poder comprar: nombre y apellido, dirección, teléfono, esas cosas.
Es extremadamente sencillo cruzar los datos del perfil (nombre real, teléfono, email) con los datos de la sesión (dirección IP, qué navegador usás, en qué horarios te conectás más seguido, cuál es tu proveedor de internet de acuerdo al rango de IP) y todo esto con tu perfil comercial: qué productos comprás con más frecuencia, cuánto gastás mensualmente, si hacés las compras una vez por quincena, una vez al mes, a diario...
Todo eso genera un paquete de datos, del lado del servidor, que a Jaimito Choricetti le viene de pelos para elaborar publicidad personalizada.
¿Y cómo logra colarte esa publicidad? Simple: Jaimito además de tener la tienda virtual (choricetti.com) cuenta con un subdominio que sirve publicidad (ads.choricetti.com). Al estar todo en el mismo servidor, la publicidad tiene acceso a las cookies de la tienda online.
Al tener acceso a esas cookies, y a la base de datos comercial en donde tus datos de sesión están cruzados con tus compras y tus datos personales, es muy, muy fácil escribir en PHP un script que te envíe publicidad con las cosas que más comprás o que Jaimito (mediante mercadotecnia) considera más probable que termines comprando.
Y todo esto con un uso totalmente legítimo de las cookies.